Dentro del mundo del cómic y las historietas existen personajes que, a partir de sus viñetas, encontraron un nicho en el corazón de los lectores y geeks de hueso colorado, elevándose, incluso, a nivel de leyendas de la cultura pop alrededor del mundo.

Estos iconos van desde los clásicos superhéroes que inmortalizara DC y Marvel (como Batman o Spiderman), pasando por Astérix, Garfield, Mafalda, Peanuts, Félix el gato, hasta llegar a Mickey Mouse, Popeye, Bugs Bunny, Astroboy y Tintín.

Aunque han quedado fuera bastantes personajes, esa pequeña lista con el simple afán de refrescar nuestra memoria, trae a colación uno de los cómics de fama mundial más chéveres que han existido, me refiero a Las Aventuras de Tintín: un joven e incansable reportero que, acompañado siempre por su fiel perro Milú, se transformó en todo un mito al viajar por el mundo buscando siempre la justicia y presentando a una pléyade de personajes geniales, carismáticos y entrañables.

El artista culpable de su creación fue George Remí, mejor conocido como Hergé, un seudónimo que usó para firmar sus trabajos y que nació al hacer un juego de palabras con las iniciales invertidas de su nombre: R.G.

Nació en Bruselas un 22 de mayo de 1907, y a los 14 años, cuando aún era un chaval, se unió a los Boy Scouts donde más tarde comenzó a publicar sus dibujos en Jamais asse y Le Boy-Scout belge, las revistas de este movimiento. Como le pasó a otros artistas de la época, su carrera se vio interrumpida por el servicio militar, aunque, dicen, siempre llevaba un cuaderno para dibujar a sus compañeros.

Una vez que terminó su instrucción militar, fue nombrado redactor jefe de Le Petit Vingtième, un suplemento juvenil donde un 10 de enero de 1929 aparecieron por vez primera entre sus páginas Tintín y Milú. Un año más tarde se publicaría el primer álbum de sus aventuras: Tintín en el país de los Soviets.

Con el paso de los años y el cambio de varias editoriales responsables de su publicación, las Aventuras de Tintín se conjuntaron en una serie compuesta por 24 álbumes donde enfrenta el peligro y visita lugares como el desierto del Sahara, el Himalaya, el Amazonas y un gran etcétera. Por si fuera poco, todos ellos son un reflejo fiel de la época y la evolución de la sociedad, echando mano de sus episodios para hacer una crítica social que, en su momento, no fue bien recibida por todos.

A partir de su publicación original se han vendido más de 270 millones de ejemplares traducidos a más de 110 idiomas, convirtiéndose en uno de los cómics europeos más importantes y populares del siglo XX. Su influencia ha sido tanta, que existen diversos estudios de crítica literaria sobre la saga en Francia, Bélgica y el Reino Unido. Además de la clásica mercancía, se han hecho adaptaciones de sus historias en teatro, videojuegos, películas, tanto animadas como en live action, programas de radio, así como discos y cassettes.

Si de casualidad viajan al Castillo de Cheverny, a dos horas de París, podrán disfrutar de una exposición permanente Los secretos de Marlinspike Hall y una tienda oficial dedicada a Tintín y sus amigos.

Y, si aún no han tenido oportunidad de acompañar a Tintín y Milú en sus aventuras, les recomiendo adquirir la caja completa de sus historias, lanzada por la Editorial Juventud. Si les da curiosidad cómo serían sus aventuras en un mundo extraño, el artista gráfico Muzski creó portadas hipotéticas de una saga titulada The Weird Adventures of Tintin, donde se enfrenta a las criaturas imaginadas por el reverendo H. P. Lovecraft.

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