Luis Alberto García

Casualidad y destino

Agítese antes de leer

Recuerdo que, hace algunos años, cuando leí El Mar de John Banville, un libro potente, voraz y que te cala hasta los huesos, se me quedó grabado el momento en que el personaje, al comenzar su narración, nos dice: "alguien acaba de caminar sobre mi tumba. Alguien". Y en una nota, al pie, nos explican que en el mundo anglosajón existe la superstición de que uno siente escalofríos, o cierta aprensión, cuando alguien camina sobre lo que será su tumba.

Desde entonces he pensado que, si esto dejara de ser una creencia y fuera verdad (aunque probablemente así lo sea y yo no quiero creerlo) significa que el fin de nuestros días está marcado y existe un lugar en el que reposaremos durante la eternidad, el cual está destinado para cada uno de nosotros. En esta línea de pensamiento, ¿dónde queda nuestro libre albedrío? ¿Será que nuestras decisiones sólo nos empujan hacia ese, sino que ya ha sido escrito? ¿O nuestras vidas son el resultado de una serie de decisiones, eventos y coincidencias?

En la mitología, por ejemplo, los héroes nacen con un destino asignado del cual no pueden escapar. Los griegos lo representaban a través de Las Moiras: Cloto, Láquesis y Átropos, tres ancianas hilanderas que tejen, miden y cortan el hilo de la existencia. Los romanos las concebían como Las Parcas (Nona, Décima y Morta) y los nórdicos las llamaban Nornas, Urd (pasado), Verdandi (presente) y Skuld (futuro).

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Edipo Rey, de Sófocles, es una de las obras que mejor ejemplifica el poder inevitable de escapar al destino, pues mientras más huye de la profecía, esta termina por cumplirse. Acá va un pequeño resumen: El oráculo de Delfos predice que Edipo matará a su padre y se casará con su madre y él, al tratar de evitarlo huye de Corinto. Sin embargo, los designios de los dioses no pueden ser alterados y Edipo termina cumpliendo su destino.

Esta fuerza mayor que guía la vida de los personajes y es ineludible también se encuentra en Cien años de Soledad, del Gabo. Recordemos el final: (¡alerta de spoiler!) mientras un huracán comienza a destrozar Macondo, descubrimos que el destino de los Buendía se encontraba escrito en los pergaminos del gitano Melquiades, por lo que siempre estuvieron condenados a la soledad y esas estirpes, dice el libraco, no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Una manera brutal de representar las decisiones que tomamos y como se reflejan, está en el cuento de Las siete vidas (o así) de Sebastián Mingorance, que se incluye en el libro El menor espectáculo del mundo de Félix J. Palma, editado por Páginas de Espuma, donde nos presenta los múltiples planos de existencia del protagonista que se va desdoblando con cada decisión que toma durante la narración. Con este

cuento el autor trata de responder qué sucede con lo descartado cada que tomamos una decisión.

Si lo piensan, los viajes en el tiempo también han sido lugar de especulación al tratar de cambiar o modificar un acontecimiento del pasado (generalmente) para alterar el destino. Acá incluyo a Rafael Marín, otro autor español, con su cuento Mein Führer, que pueden leer en la Antología de la ciencia ficción española: 1982-2002, de Minotauro. El relato trata de dos jóvenes soldados que deciden viajar en el tiempo para alterar el curso de la historia e inclinar la balanza a favor de los alemanes.

¿Casualidad o destino? Que cada quien crea en lo que quiera. Al final, ya sea por el azar, una fuerza divina o un hilo rojo, todos llegaremos al mismo desenlace.

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