Como cada año, el arranque del Boteo Teletón vuelve a demostrar la solidaridad de los mexiquenses, pero también exhibe una realidad incómoda: la atención a las personas con discapacidad sigue dependiendo en buena medida de campañas de recaudación y del apoyo de la sociedad. Los datos expuestos por Karina Labastida Sotelo revelan la magnitud del reto, con más de un millón de personas con discapacidad y casi tres millones con alguna limitación en la entidad. Si bien los esfuerzos de capacitación y atención especializada son relevantes, la dimensión del problema exige políticas públicas permanentes, presupuesto suficiente y cobertura integral. La generosidad ciudadana es invaluable, pero no debería sustituir la responsabilidad del Estado de garantizar servicios accesibles y oportunos para quienes más los necesitan.
La expectativa de que el Mundial 2026 detonaría una importante derrama económica para miles de negocios comienza a desdibujarse frente a una realidad marcada por costos, restricciones y burocracia. Mientras se promueven los beneficios del evento, pequeños y medianos restaurantes enfrentan licencias costosas que, en algunos casos, representan más de un tercio de sus ingresos mensuales. El contraste es evidente: se exige inversión para participar, pero se limita la posibilidad de promocionar la transmisión de los partidos. Si no se generan condiciones más equitativas para las MiPymes, el mayor evento deportivo del planeta podría terminar beneficiando sólo a quienes tienen la capacidad económica para pagar el acceso al negocio mundialista.
El reconocimiento internacional obtenido por la plataforma de Voluntad Anticipada confirma que la digitalización puede acercar servicios sensibles a la ciudadanía y brindar mayor certeza jurídica en momentos complejos. Sin embargo, los premios no deben convertirse en un fin en sí mismos ni ocultar los desafíos que persisten en el sistema de salud mexiquense. El verdadero éxito de esta herramienta dependerá de que más personas conozcan su existencia y puedan acceder a ella de manera sencilla, especialmente en regiones con rezagos tecnológicos. La innovación pública cobra valor cuando se traduce en beneficios tangibles para la población y no sólo en reconocimientos institucionales. El reto ahora es que este avance tecnológico tenga el mismo alcance que la necesidad de atención médica que enfrenta diariamente la entidad.
Síguenos en nuestras redes sociales:
Instagram: @eluniversaledomex, Facebook:El Universal Edomex y X: @Univ_Edomex