La discusión sobre la reducción de los gastos electorales abre una oportunidad impostergable para replantear no sólo cuánto cuesta la democracia, sino cómo se ejerce. Como bien advierte la consejera del IEEM, Karina Vaquera Montoya, el reto no está en recortar por recortar, sino en transitar hacia una racionalización efectiva del gasto, donde menos millones no signifiquen menos garantías, sino más cultura cívica y mayor eficiencia institucional. En un contexto donde los partidos reciben miles de millones de pesos bajo fórmulas históricas que hoy son cuestionadas, la exigencia social apunta a campañas más inteligentes, menos onerosas y, sobre todo, más transparentes. Al mismo tiempo, los órganos electorales están obligados a demostrar que pueden organizar elecciones confiables y promover la participación ciudadana con austeridad, sin comprometer el valor central del sistema democrático: que el voto cuente y sea respetado. Reducir costos sin debilitar la equidad ni la legalidad será la verdadera prueba de esta reforma.

Inicia semestre en tensión
El regreso a clases en la UAEMéx evidencia, una vez más, la tensión estructural entre la dimensión académica de la institución y las condiciones laborales de quienes la sostienen cotidianamente. Mientras cerca de 85 mil estudiantes retoman actividades en un entramado universitario amplio y diverso, las manifestaciones del personal docente por el rechazo al incremento salarial del 4 por ciento colocan sobre la mesa un reclamo legítimo que no puede minimizarse ni administrarse sólo como un asunto presupuestal. La rectora Patricia Zarza Delgado ha insistido en un mensaje de unidad, esfuerzo institucional y mejora de los espacios universitarios, lo cual es relevante, pero insuficiente si no se acompaña de un diálogo efectivo con el magisterio. La estabilidad académica no se garantiza únicamente con aulas limpias y matrícula en orden, sino con condiciones laborales que reconozcan el papel central del personal docente en la calidad educativa.

Prioridad verde
El mensaje que dejó la plenaria del Partido Verde Ecologista de México es claro y, en buena medida, positivo: el Estado de México se ha convertido en un pilar fundamental para el proyecto nacional del partido. El reconocimiento al trabajo territorial, a la organización interna y al desempeño legislativo refleja un esfuerzo sostenido que ha permitido al Verde consolidarse como una fuerza relevante en la entidad. La ruta política planteada por José Alberto Couttolenc Buentello habla de un partido que, apuesta por la unidad y por una narrativa común, mientras que el respaldo de la dirigencia nacional confirma que el crecimiento mexiquense no es casual, sino resultado de una estrategia constante. El desafío, desde luego, será mantener esa cercanía con la ciudadanía y seguir construyendo una agenda con impacto social que dé sentido al capital político acumulado. Si el Verde logra equilibrar fortaleza electoral con resultados visibles, el Estado de México no solo será su principal prioridad, sino también su mejor carta de presentación a nivel nacional.
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