Karina Vaquera Montoya

Jóvenes: ¿cómo hacer que se interesen en las elecciones?

Cuando en nuestra calidad de autoridades electorales hablamos de promover la cultura democrática entre las juventudes, lo hacemos desde una visión institucional, lo cual no coincide con los intereses cotidianos de los y las jóvenes de México.

Las estadísticas lo confirman. Las personas de 20 a 29 años presentaban el porcentaje más elevado de insatisfacción con la democracia mexicana, al registrar un 49% en esta situación, de acuerdo con el Informe País 2020: el curso de la democracia en México, elaborado por el INE.

El dato es revelador, pues dicho informe indica que 73 por ciento de las personas encuestadas expresó saber o haber escuchado sobre la democracia y 65 por ciento opinó que es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

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Sin embargo, de las personas que dijeron tener este conocimiento de la democracia, 53 por ciento estaban algo o muy satisfechas con su aplicación en el país.

En los extremos 12 por ciento declaraba estar "muy satisfecha" con la democracia y un 16 por ciento se inclinaba por el "nada satisfecha", pero en el análisis por rango de edad, entre los y las jóvenes de 20 a 29 años se registraba el nivel más alto de inconformidad con la democracia.

En una reciente visita que realicé al Centro Universitario de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), ubicado en Zumpango, conversé con estudiantes, quienes aportaron otro elemento de análisis: los y las jóvenes se distancian de la política o las elecciones porque viven una realidad muy distinta a la de autoridades electorales y partidos políticos.

No se trata de mundos o dimensiones paralelas, simplemente nuestra juventud de hoy tiene intereses básicos basados en su cotidianeidad, en su vida diaria, donde no aparecen o no han podido estar los actores electorales y políticos.

Los y las jóvenes, salvo que estén participando directa o indirectamente en algún partido o gobierno, están ocupados en sus respectivos estudios o trabajos, prefieren hacer deporte, dedicarse a las artes, leer, ir al cine, salir con amistades, viajar o sumergirse en las redes sociales, pero a la política la ven como un tema para personas de mayor edad.

De igual forma perciben que no tienen la información suficiente para interesarse en la política e incluso para votar, como ocurrió en la elección judicial de 2025, donde para muchos jóvenes se complicó aún más el ejercer su sufragio por la cantidad de puestos a elegir y el número de candidatos y candidatas.

Por ello, una clave para nosotros, como autoridades electorales, es dejar de pensar desde nuestra visión y considerar que las juventudes deben acercarse a los institutos electorales, por el contrario, debemos encontrar las coincidencias que tenemos en sus intereses cotidianos, advertir que en sus aspiraciones básicas podemos encontrar elementos para interesarlos en el debate democrático.

El objetivo es que desde la visión juvenil sea relevante la organización de una elección, la votación y sus resultados, pues de ello depende no sólo el destino de las juventudes, sino de toda la sociedad. El inicio de esta tarea es acudir a las y los jóvenes, escucharlos, entenderlos y pensar como ellos. Todo desde la óptica de la curiosidad juvenil, donde no hay formalismos, ni protocolos, sólo la intención de aprender.

Para seguir en esta reflexión tan necesaria te invito a seguir mi canal de YouTube, donde comparto algunas de las entrevistas que hice con estudiantes universitarios, me encuentras como Consejera Karina Vaquera. Te sigo en los comentarios.

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