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La paradoja del apartidismo ciudadano y el proceso electoral 2026-2027

Tollocan 944

El pasado 2 de septiembre, la casa encuestadora Enkoll presentó para El País y W Radio los resultados de una encuesta realizada con motivo del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Entre los distintos apartados del estudio, destaca el denominado Panorama Electoral, cuyos resultados cobran especial relevancia tras el inicio formal del proceso electoral federal 2026-2027, declarado por el Instituto Nacional Electoral (INE) el pasado 10 de septiembre.

Llama particularmente la atención una de las preguntas incluidas en la encuesta: "Independientemente de por cuál partido votaría, ¿con cuál partido se identifica más en este momento?". Ante este planteamiento, el 25 por ciento de las personas encuestadas manifestó no identificarse con ninguna fuerza política, asumiendo como apartidista. La cifra no es menor si se observa la serie histórica del propio estudio. En diciembre de 2024 —al inicio de la actual administración federal— ese porcentaje se ubicaba en apenas 13 por ciento. En menos de dos años, el apartidismo ciudadano registró un incremento de 12 puntos porcentuales, convirtiéndose en una de las tendencias más relevantes para comprender el comportamiento del electorado rumbo a los próximos comicios del 6 de junio de 2027.

Lo que muestran estos resultados no deja de ser paradójico. Sobre todo porque las cifras de la encuesta se presentan en un contexto en el que la oferta partidista en México continúa ampliándose y diversificándose. A nivel nacional, el INE otorgó recientemente el registro a dos nuevas fuerzas políticas, Construyendo Sociedades de Paz (Partido Paz) y Somos, las cuales se suman a los seis partidos con registro nacional vigente.

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En el ámbito local, el fenómeno es similar. Cuatro Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) aprobaron el registro de siete nuevos partidos: en Chiapas, Fuerza Chiapaneca, Partido Conciencia Humana y Movimiento de Esperanza; en Jalisco, el Partido Humanista; en el Estado de México, Poder Mexiquense de Oportunidades Sociales (Podemos); y en Veracruz, Bienestar y Justicia Social y el Partido Veracruzano Antipopulismo. Con estas incorporaciones, el número de partidos políticos locales con posibilidad de participar en las elecciones de 2027 asciende a 72 en todo el país.

Lo anterior obliga a interpretar los resultados de la encuesta con cautela. Si algo han demostrado diversos procesos electorales es que la ciudadanía no solo protégé el sentido de su voto, sino también la expresión pública de sus preferencias partidistas. En ese contexto, el crecimiento del apartidismo debe analizarse más como una manifestación de autonomía ciudadana que como una muestra de apatía política. En gran medida, se trata de un indicador de salud democrática, en el que los ciudadanos participan e intervienen en los asuntos públicos sin asumir necesariamente una identidad partidista.

En este contexto, a los OPLE, como el Instituto Electoral del Estado de México, les corresponde organizar elecciones íntegras, transparentes y confiables. Si algo sugieren los resultados de la encuesta es que, más allá de las identidades partidistas, la ciudadanía exige instituciones capaces de garantizar que cada voto cuente, se respete y tenga incidencia real en la conformación del poder público. En una democracia donde la ciudadanía parece construir sus preferencias con mayor autonomía y sentido crítico, la confianza en las autoridades electorales se vuelve tan importante como la propia competencia entre los partidos políticos.

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