Hoy les comparto un libro que acabo de leer que se llama Big Data y política: de los relatos a los datos, persuadir en la era de las redes sociales, de Luciano Galup. El mundo digital es una cocina inagotable de información, dice el texto. Generamos aproximadamente 2.5 cuatrillones de bytes diarios; 500 terabytes de información se suben vía Facebook, el equivalente a 20 mil discos de Blu-ray; Instagram absorbe 80,000,000 de fotos y en YouTube se reproducen mil millones de horas de video; cada 24 horas se envían 204,000,000 de emails, se visualizan 100,000,000 de anuncios y se ejecutan 4,000,000 de búsquedas en Google por minuto. Por internet circulan 50,000 GB de datos por segundo. El 90 por ciento de los datos registrados a lo largo de toda la historia de la humanidad fueron generados apenas en los últimos 2 años. Para 2025 se habrán multiplicado 14 veces los datos que se produjeron hasta 2015.
Este conjunto de datos resulta revelador, ya que elabora un relato de toda la importancia que tiene particularmente el uso de las nuevas tecnologías en las campañas políticas, pero también en los mecanismos de comunicación que hoy absorben buena parte de nuestro tiempo. Es muy relevante el texto, sobre todo porque al final destaca una serie de consideraciones que ya había escuchado antes en voz del famoso encuestador Alejandro Moreno. Él decía que estamos ante un cambio generacional y ponía un símil: decía, las viejas generaciones llevan el volante del auto que nos conduce al futuro, pero son los jóvenes los que manejan el GPS; van en el asiento de atrás, pero conducen el vehículo.
Y esto está ratificado en el texto que yo les comparto, porque lo que explica es que esta generación que ya se está yendo, la generación de los baby boomers, a la que yo pertenezco, basa la participación en instituciones tradicionales. Para nosotros todo se basa en la estructura; si se participa, se hace en función de un esquema, de algunas voces que giran alrededor de un tipo de organización. Esta generación, sin embargo, una vez que ha perdido el rol protagónico, tiende a aislarse y sus palabras corren el riesgo de perderse en el horizonte. En cambio, la generación de los ciudadanos móviles, en un sentido de pertenencia mucho más líquido, son más dinámicos y con frecuencia también más difusos.
Entonces, lo que veremos en los próximos años es este cambio generacional, en donde aquellos que se van dominan estructuras y los que llegan dominan los relatos. Las formas de participación se multiplicarán exponencialmente, pero requerirán un relato, una historia para ser creíbles. La manera en cómo los algoritmos nos gobiernan y nos seguirán gobernando es una obligación entenderlos y estudiarlos. El procesamiento de la información también es otro tema muy relevante que ustedes también puedan abordarlo, sobre todo hoy con el uso de la inteligencia artificial.
Si trasladamos estas inquietudes a las últimas elecciones presidenciales registradas en América Latina, podríamos entender de mejor manera algunos de los resultados más sorprendentes. Nada menos que, en el caso de Colombia, en el 2024, dos años antes de la elección, se grabó una película en tono satírico de las elecciones en dicho país. El personaje estelar es un cómico conocido como Juanpis y lo relevante de dicha película, además del tono fársico de la comedia, es que en algunos momentos aparece como asesor del personaje central y recién electo presidente de la República de Colombia, nada más que Esperilla, quien, como en un acto premonitorio, en la parte final del film aparece de nuevo como el estratega que ha definido sus cambios. No se trata de un cameo cualquiera, se hizo con toda la intención de influir en el electorado y los resultados están a la vista: un presidente electo con un estrecho margen, pero que se suma a la larga cauda de outsiders impulsados por el descontento social, validados por la crisis de los partidos políticos y, en algunos casos, auspiciados por el presidente D. Trump, que al menos retóricamente apadrina a dichos candidatos. El próximo 4 de octubre habrá elecciones presidenciales en Brasil y el candidato de las derechas, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, hoy preso, Jair Bolsonaro, a quien también convenientemente el gobierno norteamericano impulsa para quitarse del camino a Lula da Silva, quien podría reelegirse y, de esta forma, llegar con aparentes triunfos de su proyecto imperialista rumbo a las elecciones intermedias de su país de noviembre de este año.
La IA ha jugado un rol fundamental en estos procesos electorales y no tengo duda de que para el 2027 México enfrentará una de las elecciones más encarnizadas en el espacio cibernético de las que se tenga memoria. La movilización de estructuras seguirá siendo importante, pero el verdadero cambio de batalla se va a dar en el segmento que no está claramente con la oposición y que tampoco está satisfecha con la 4T: es la franja de independientes que ronda entre el 30 y 40 por ciento de los electores en este momento. Será el principal objeto de los nuevos artilugios que provienen de la minería de datos y algoritmos, que manejan muy pocos, pero que influyen en todos nosotros.
Síguenos en nuestras redes sociales:
Instagram: @eluniversaledomex, Facebook: El Universal Edomex y X: @Univ_Edomex