Juan Carlos Villarreal

Ciudades sin soluciones prospectivas

DOSSIER POLÍTICO

Sin planeación estratégica seguiremos siendo gobernados más por corazonadas que por el diseño de futuribles. Los planes sin recursos son solo anuncios; las políticas sin evaluación institucional, con participación ciudadana, provocan desánimo y alejan al pueblo de sus gobiernos. Sin embargo, no hay sistema político eficaz sin corresponsabilidad ciudadana. El gobierno suele hacer lo que quiere y puede cuando nadie lo vigila, cuando la sociedad se vuelve laxa y pasiva frente al poder.

Posponer la sustentabilidad de las ciudades fue objeto de la más amplia discusión durante el evento Acciones Legislativas: Foro de Alianzas para el Hábitat CIHALC 2026. Que entre sus principales planteamientos estableció que hoy en día los gobiernos se preocupan más ante el deterioro de su imagen y vuelven reactivas sus respuestas, cuando se habla de sustentabilidad. Así acudimos a un concierto de bandas sonoras, en donde cada orquesta (gobierno) busca llamar la atención para que la volteen a ver y la aplaudan, aunque su música nadie la entienda. Hay mucho ruido y muy poca coordinación.

Históricamente, los mejores modelos de planeación son aquellos que voltean más al horizonte que a la contingencia emergente. La URSS y hoy Rusia son un ejemplo con sus planes quinquenales; China nos ha mostrado desde hace décadas que su diseño de futuro no fue una casualidad, sino consecuencia de una buena planeación. Es decir, no puede haber ciudades sustentables sin una idea clara de futuro. En países como el nuestro, los gobiernos de este y del siglo pasado administran los conflictos, no los resuelven, y hacen poco para enfrentarlos, dado un fenómeno recurrente: hemos sobrediagnosticado la realidad, pero hemos avanzado poco en su corrección.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

Sin una adecuada prospectiva, ese diseño de futuro seguirá siendo un sueño más que una política pública. Sin recursos que den viabilidad a estos proyectos, la acción de un gobierno será demagogia. Me explico: cada determinado tiempo los temas explotan mediáticamente a los políticos; se vuelven tendencia, ocupan titulares, se llenan de diagnósticos y promesas. Pero pasado el ruido, se diluyen en la inercia institucional y en la falta de seguimiento. Cambia la conversación, no la realidad.

Ahí es donde la planeación deja de ser discurso y se convierte en prueba de carácter. Gobernar no es reaccionar al momento ni administrar crisis sucesivas; es sostener una visión, asignar recursos y asumir costos políticos en el presente para evitar colapsos en el futuro. Es decir, ideas y proyectos sin evaluación, termina siendo solo escenografía. Y las ciudades, mientras tanto, siguen esperando algo más que buenas intenciones: decisiones estratégicas.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X: .

Te recomendamos