Jorge Dasaev Gómez

La relación México-Canadá más allá del TMEC: liderazgos, sectores estratégicos y escenarios de riesgo

Pluma de opinión

En 2026 se conmemoran 82 años de relaciones diplomáticas oficiales entre México y Canadá, establecidas el 29 de enero de 1944.

A pesar del crecimiento del flujo comercial bajo la cobertura del TMEC, ambas naciones han mantenido una relación institucional articulada principalmente en función de la dinámica del mercado estadounidense, con escasa integración bilateral directa.

De cara a la revisión programada del TMEC, la ausencia de una postura conjunta entre México y Canadá reduce el margen de negociación e incrementa la vulnerabilidad de ambas economías ante las medidas proteccionistas y presiones geopolíticas emitidas desde Washington.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

La dinámica trilateral actual está moldeada por los perfiles y posturas estratégicas que los jefes de Estado de México y Canadá han adoptado frente a la administración de Donald Trump.

Es evidente que la postura del Ejecutivo mexicano ha privilegiado la institucionalidad, el diálogo técnico y la contención diplomática. Frente a las amenazas de aranceles por motivos de migración o seguridad, México ha optado por una estrategia de defensa de la soberanía, buscando resolver las disputas mediante canales normativos y reuniones bilaterales para evitar la escalada de conflictos.

El estilo de la jefatura de Gobierno canadiense, por su parte, se enfoca en la defensa estricta de las reglas del comercio internacional y la competitividad técnica. No obstante, frente a la posición proteccionista de Trump, Canadá ha mostrado disposición para actuar de forma unilateral en la protección de sus sectores industriales clave, lo que en ocasiones ha limitado su disposición a articular un frente común con México.

La diferencia de enfoques y la inclinación de ambos liderazgos a gestionar de forma individual su interlocución con la Casa Blanca han fragmentado la posición negociadora de la región.

Un incremento sustancial en la integración directa entre México y Canadá en materia comercial, tecnológica, de investigación y movilidad laboral permitiría detonar ventajas comparativas en áreas no aprovechadas al máximo.

Para mitigar el impacto de eventuales aranceles unilaterales implementados por la administración estadounidense, México y Canadá podrían explorar posibilidades en las siguientes acciones:

  1. Implementación coordinada de aranceles de reciprocidad dirigidos a sectores industriales o agrícolas con peso en el Congreso de Estados Unidos.
  2. Reconducir exportaciones hacia economías de Asia-Pacífico y América Latina. 
  3. Negociación de tratados enfocados en la atracción de inversión en infraestructura, transición energética y explotación de recursos estratégicos.
  4. Consolidación de acuerdos con la Unión Europea y profundización de vínculos comerciales a través de la Alianza del Pacífico.

La coyuntura comercial exige que México y Canadá consoliden un frente estratégico conjunto. Tras 82 años de relación diplomática, la viabilidad comercial de ambas economías dependerá de la capacidad de sus liderazgos para superar las gestiones individuales ante Washington y coordinar decisiones permanentes de política exterior, investigación conjunta e integración económica directa.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Te recomendamos