Con una inversión proyectada alrededor de mil millones de dólares, se desmoronó en una semana un proyecto turístico focalizado que prometía un parque temático de 80 hectáreas, más de 30 megatoboganes, el río artificial más largo del mundo, club de playa y un muelle de cruceros de uso privado.
Detrás del freno a Perfect Day en Mahahual, no solo hay activismo digital, sino un choque técnico insalvable frente a la autoridad ambiental federal y un juego de estrategia corporativa que prefirió el desistimiento antes que el precedente de un rechazo legal.
El martes 19 de mayo de 2026, durante la presentación del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), expresó el golpe definitivo: “Me permito informarles que no se va a aprobar el proyecto de Perfect Day de Royal Caribbean”.
La declaración detonó las alarmas del sector turístico. No obstante, había ya un camino recorrido en confrontas jurídicas. Apenas tres semanas antes, el 1 de mayo de 2026, un Tribunal Colegiado en Quintana Roo había desechado un amparo de la organización civil “Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano” (DMAS) por cuestiones de formalidades jurídicas, dejando el camino aparentemente libre para la naviera. El freno final no vino del Poder Judicial, sino de la estricta evaluación de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la autoridad ambiental.
Mientras la SEMARNAT pregona la cancelación definitiva por el incumplimiento de requisitos ambientales, organizaciones como Greenpeace México han expresado versiones contrastantes: el expediente se cerró formalmente porque la empresa optó por el desistimiento del trámite al conocer que la autoridad se pronunciaría por dictamen negativo en mano.
Técnicamente el procedimiento concluyó y el expediente fue archivado. De tal forma que, la cancelación sería definitiva para las intenciones originales del parque acuático y el muelle privado.
Sin embargo, colectivos locales (Sélvame MX, Salvemos Mahahual, entre otros) se manifestaron el 21 de mayo en las oficinas centrales de la SEMARNAT en la Ciudad de México, bajo la consigna de contar con certeza documental de la cancelación. La presión civil exige que se publiquen, de manera oficial, las razones técnicas íntegras y firmadas para evitar que el proyecto sea mutado o reingresado bajo otro nombre.
Mucho se ha dicho sobre que la empresa matriz, Royal Caribbean Group, fue advertida de la inviabilidad antes del anuncio público. Tras la declaración de la titular de la SEMARNAT, la transnacional emitió un comunicado inusualmente conciliador: “Lamentamos la decisión de la secretaría, pero respetamos a las autoridades ambientales de México”.
Hasta el momento, la empresa no ha controvertido jurídicamente la decisión mediante los mecanismos administrativos previstos en leyes nacionales o arbitrajes internacionales. La estrategia de la naviera se perfila hacia el control de daños reputacionales y la negociación política, abriendo la puerta a mesas de diálogo para reconfigurar su inversión bajo un modelo que el gobierno federal pueda aceptar en el futuro.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), ingresada tardíamente por la empresa en diciembre de 2025, no resistió el análisis de los comités técnicos de la autoridad ambiental y las observaciones de la consulta pública de marzo de 2026. Los impactos proyectados insalvables eran:
· La cimentación de megasoportes para toboganes de más de 50 metros de altura amenazaba con fracturar el frágil subsuelo poroso de la península, alterando los flujos del acuífero subterráneo.
· El muelle privado y el flujo masivo de miles de turistas diarios representaban un riesgo inminente de sedimentación y contaminación para el segundo arrecife de coral más grande del mundo.
· La remoción directa de vegetación protegida por la NOM-059-SEMARNAT, fragmentando el hábitat del jaguar y destruyendo zonas críticas de anidación de tortugas marinas.
· El manejo insostenible de aguas residuales y desecho de salmuera (por plantas desalinizadoras) en una costa altamente vulnerable.
Más allá del plano técnico, el factor geopolítico y de masas jugó un rol crucial. Las organizaciones no gubernamentales globales articularon campañas de recolección de firmas que superaron los 2.5 millones de apoyos internacionales, volcando los ojos de los consumidores habituales de cruceros en Estados Unidos y Europa hacia la destrucción potencial de Mahahual.
Esta presión reputacional directa a Royal Caribbean fue determinante para que la corporación prefiriera ceder ante la negativa institucional y desistir antes de enfrentar un litigio mediático prolongado.
La caída de Perfect Day México marca un precedente histórico en el ordenamiento ecológico del sur del país. Demuestra que, en la actual administración federal, la viabilidad técnica y la presión social organizada pueden imponerse a las mayores chequeras de la industria turística global. Sin embargo, para Mahahual, la tregua no será eterna hasta que la SEMARNAT firme y publique el candado legal definitivo.
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