Las familias mexicanas realizan esfuerzos loables diariamente para alcanzar sus objetivos personales teniendo como base a conocimientos o ingresos que cubran sus expectativas.
Aquí es donde hablamos de movilidad social, la cual se refiere al cambio de posición de una persona o grupo dentro de la jerarquía social, ya sea en términos de ingresos, ocupación, educación o prestigio social.
El análisis y revisión de este fenómeno, resulta fundamental para analizar la igualdad de oportunidades, ya que nos permite ubicar si los individuos pueden mejorar su situación socioeconómica independientemente de su origen familiar o condiciones iniciales. De acuerdo con especialistas en la materia, este es un indicador fundamental de la salud dentro de una democracia, pues mide si el éxito de una persona depende de su esfuerzo y talento o, por el contrario, este es resultado de sus orígenes y/o la familia en la que nació.
Entre las características principales de este fenómeno están la direccionalidad que puede ser ascendente, es decir mejorar el estatus de la persona, de forma descendente que se traduce en perder posición u horizontal, donde se registra un cambio de ocupación, pero sin alterar el nivel socioeconómico.
En lo que se refiere a la temporalidad, esta puede ser del tipo intrageneracional que se refiere a cambios en la vida de una misma persona. Mientras que en el tipo intergeneracional se realiza con una comparación entre padres e hijos.
Finalmente, muchos analistas hacen énfasis en la relatividad de la movilidad social, pues ésta no solo depende del mérito individual, sino de cambios estructurales ajenos a la persona. Cómo, por ejemplo, si un país pasa de ser agrícola a tecnológico o se logran crear nuevos puestos de mayor nivel de forma masiva.
En lo que respecta a las cifras más actualizadas de movilidad social en México podemos ver que se registra una baja movilidad intergeneracional, pues 36 por ciento de las personas que nacen pobres permanecen pobres, mientras que 43 por ciento de quienes nacen ricos permanecen ricos.
De igual forma, México registra uno de los niveles más bajos de movilidad entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que aproximadamente la mitad de quienes nacen en pobreza no lograrán salir de ella y sólo alrededor del 4 por ciento logrará pasar del nivel más bajo al más alto.
Para que la movilidad se genere, deben presentarse ciertos factores como la educación de calidad, la cual puede ser considerada como el principal "ascensor social" ya que permite adquirir capital humano que el mercado valora.
En relación con la innovación tecnológica, esta herramienta fomenta el desarrollo de nuevas industrias y profesiones que antes no existían, lo que abre espacios para nuevos actores y profesionistas.
En lo que respecta a la actuación de las autoridades, a través de la implementación de políticas públicas como el fortalecimiento de sistemas de salud universales y créditos accesibles, estas acciones evitan que una crisis familiar, como una enfermedad, provoque una movilidad descendente catastrófica dentro de la familia.
Uno de los escalones que más favorecen la movilidad es la migración. Se ha observado que muchas personas logran movilidad social al desplazarse a regiones o países con mayores oportunidades económicas.
Como vemos, mejorar la calidad de vida de las personas no es tan solo cuestión de querer, requiere de la participación activa de las autoridades para fomentar actividades que desarrollen el intelecto y las habilidades en beneficio de las nuevas generaciones.
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