Gilberto Sauza

Dinamismo económico en México

A Detalle

La actividad económica en México atraviesa por un mapa de luces y sombras que refleja profundas disparidades regionales del país. Mientras que a nivel nacional la economía ha mostrado avances a paso lento e inestable, un grupo de entidades federativas ha logrado revertir esta inercia generalizada y consolidarse como los principales motores de tracción económica.

De acuerdo con los datos más recientes sobre el desempeño subnacional, cuatro estados han destacado por mantener un dinamismo económico constante en los últimos tres años a nivel nacional: Hidalgo, Chiapas, Colima y Tamaulipas.

Este grupo de entidades ha conseguido sortear el contexto adverso mediante una combinación de impulso al comercio, la minería, el turismo y un mayor dinamismo en la facilitación de financiamiento. En particular, Hidalgo y Chiapas han encabezado este comportamiento favorable al registrar tasas de crecimiento promedio superiores al 3% annual, seguidos de Colima y Tamaulipas, que contuvieron avances consistentes en el marco de la reactivación industrial y logística.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

Números que resultan verdaderamente notables si se contrastan con el promedio de la actividad económica general, que en diversas regiones ha rozado terrenos de estancamiento o contracción.

En la otra cara de la moneda se posicionan las regiones con menor vigor productivo, marcadas por caídas pronunciadas e incertidumbre constante. Estados como Campeche y Tabasco han registrado contracciones severas en su desempeño reciente.

La explicación está marcada por una elevada vulnerabilidad de su estructura productiva, históricamente ligada a la minería petrolera y dependiente del comportamiento de los precios internacionales de los hidrocarburos, sumado a una fuerte desaceleración en el sector de la construcción y de la obra pública.

A través de esta marcada disparidad, se puede confirmar que depender de un solo enclave extractivo o de la inversión estatal contingente termina sofocando el desarrollo local en cuanto los ciclos externos se complican. Comprender el valor estratégico del dinamismo económico implica reconocerlo como el pulso vital que mantiene a flote a la economía nacional.

Un entorno productivo positivo no es únicamente aquel que mantiene una cifra macroeconómica atractiva; se traduce de forma inmediata en generación de empleo formal, mayor atracción de capitales, fortalecimiento de los ingresos públicos y mayores oportunidades para el consumo local. Mientras que la falta de dinamismo trae consigo la erosión de la calidad de vida, el estancamiento de los salarios, la proliferación del trabajo informal y la acentuación de las brechas de desigualdad social.

Para superar este desequilibrio territorial, resulta indispensable democratizar la inversión productiva e impulsar la infraestructura local en todo el país. Garantizar la certeza jurídica, promover la diversificación de las industrias regionales y fortalecer la capacidad fiscal de las entidades federativas son pasos obligados.

El reto de México no es solo acelerar el crecimiento global, sino lograr que el desarrollo se expanda de manera homogénea y no sea un privilegio reservado únicamente a unos cuantos estados de la República.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Te recomendamos