Emilio Estrada Boyso

Teoca: un santuario para el balón

El llamado de la montaña

Lo que hace miles de años fue un volcán activo que moldeó el relieve de la Cuenca de México, hoy resguarda en su cráter una cancha de futbol. Se trata del cerro Teoca (2 mil 723 m), ubicado al sur de la Ciudad de México, entre las alcaldías de Xochimilco y Milpa Alta, donde cada fin de semana los habitantes de las comunidades aledañas recuerdan que el balompié va más allá del espectáculo deportivo: es un fenómeno social y cultural ligado a la identidad, la convivencia y el sentido de pertenencia.

Desde hace más de seis décadas, el pueblo de Santa Cecilia Tepetlapa, junto con sus vecinos de San Salvador Cuauhtenco y San Pedro Atocpan, adaptó el área para organizar torneos dominicales que se convirtieron poco a poco en una tradición para el encuentro de las familias y los equipos locales; incluso han rechazado ofertas para vender el predio, conscientes de su valor como patrimonio común.

Con ello, queda de manifiesto el origen popular de un deporte que trasciende reglas y estatutos para responder al deseo de compartir un territorio, un arraigo y una experiencia colectiva. Su esencia se mantiene ajena a la necesidad de patrocinadores y a la tentación de alterar el entorno.

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Resulta inevitable recordar que los pueblos mesoamericanos desarrollaron el juego de pelota, una práctica en la que confluían dimensiones rituales, religiosas, políticas y sociales. Por su parte, en plena Sierra Tarahumara, los rarámuris preservan hasta hoy una carrera ancestral, el rarajípari, en la que recorren grandes distancias pateando una pequeña pelota de madera, expresión viva de continuidad histórica y vínculo con su tierra.

En una época en la que el futbol está cada vez más asociado a los grandes intereses económicos y a las audiencias globales, la historia de la cancha en el cráter del Teoca nos recuerda que el espíritu del juego sigue encontrando refugio en la comunidad. Justo ahora que el Mundial 2026 revela su transformación en una industria global, convendría preguntarnos: ¿hasta qué punto permanecerá intacta su naturaleza original?

La palabra Teoca proviene del náhuatl, y aunque los especialistas mantienen un debate acerca de su significado, se ha convertido en un auténtico santuario para el balón.

Por eso, en esta ocasión, el llamado de la montaña evoca las palabras del escritor Eduardo Galeano, quien aseguraba: “Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por el amor de Dios”.

Brújula. En entrevista, la directora general de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), Alma Diana Tapia Maya, confirmó que la decisión de mantener cerrado el acceso al Nevado de Toluca, la cuarta montaña más alta de México, recae en la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, organismo que ofreció desde agosto del año pasado proponer una “nueva modalidad de atención turística”. Así que la pelota está de ese lado de la cancha.

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