En los relatos más difundidos sobre la primera ascensión al Everest (8 mil 848 m), la figura de Edmund Hillary ha ocupado un lugar central. Sin embargo, aquel 29 de mayo de 1953, cuando se alcanzó por primera vez la cumbre más alta del planeta, junto al alpinista neozelandés iba también el sherpa Tenzing Norgay. Se trató, pues, de una hazaña compartida.
Este relato llega ahora a la pantalla con Tenzing, película dirigida por Jennifer Peedom, reconocida por sus documentales Sherpa y Mountain. La cinta reconstruye la trayectoria de Norgay, su entorno familiar, su relación con la montaña y las dificultades que enfrentó para ocupar un lugar en una expedición marcada por las jerarquías militares y el predominio occidental.
Aunque la producción recurrió a investigación histórica y contó con la asesoría de integrantes de la comunidad sherpa y especialistas culturales, algunos episodios fueron dramatizados o imaginados. Una acotación importante al acercarse a cualquier biografía cinematográfica.
Más allá de la gesta deportiva, uno de los aspectos fundamentales de la obra es el contraste entre distintas formas de relacionarse con el Everest. Mientras muchos expedicionarios europeos concebían la cumbre como un desafío que debía superarse, para Tenzing Norgay, la Chomolungma —nombre tibetano de la montaña, traducido como “Diosa Madre del Universo”— tenía un profundo significado espiritual.
Esta perspectiva permite comprender que la memoria del montañismo no se limita a las cimas alcanzadas. También está hecha de culturas, saberes y experiencias que no siempre han recibido el mismo crédito.
Tenzing no fue un simple porteador ni un acompañante circunstancial: fue un experimentado escalador y una figura fundamental de aquella expedición. Conocer su vida permite examinar cómo se construyó la narrativa de aquella proeza y por qué el reconocimiento público favoreció durante décadas a Hillary.
Con el auge de las expediciones en Nepal, la palabra sherpa comenzó a designar también a quienes transportaban el equipo, realizaban labores técnicas y conducían las ascensiones. Sin embargo, el término nombra, ante todo, a un pueblo y una identidad cultural.
Por muchos años, su contribución ha sido relegada al papel de empleados indispensables, sin recibir una valoración proporcional a su experiencia, participación y exposición a los riesgos de la alta montaña.
Por eso, Tenzing representa algo más que una película sobre la primera ascensión al Everest. También permite preguntarnos quiénes han forjado la historia del himalayismo y por qué no han recibido el mismo mérito. La cinta llegará a Apple TV a partir del 16 de octubre.
Brújula. A propósito del séptimo arte, el Banff Mountain Film Festival World Tour México cumple 25 años de acercar al público el cine de montaña y aventura. La edición 2026 llegará a la Cineteca Nacional los días 17 y 18 de octubre, con dos programas que reúnen relatos de alpinismo, escalada, esquí y exploración en distintos escenarios del mundo. Más que exhibir hazañas, el festival invita a descubrir otras culturas y a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza.
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