Uno de los aspectos fundamentales para que la práctica del montañismo en nuestro país sea más segura y responsible está directamente relacionado con la profesionalización de los guías especializados, una asignatura pendiente derivada del desconocimiento normativo, la falta de una regulación específica e incluso, criterios encontrados entre los actores involucrados. Sin embargo, el año que inicia ofrece una posibilidad real de cambio.
Sabemos que tras el confinamiento impuesto por la pandemia del Covid-19, las actividades al aire libre y la visita a espacios naturales (parques, bosques y reservas protegidas) registraron un crecimiento significativo. Así lo han confirmado diversos reportes de organismos del sector turístico y autoridades ambientales. Nuestros patrones de recreación y ocio se modificaron.
La crisis sanitaria devolvió a millones de personas en todo el mundo el deseo de acercarse a los entornos naturales, ya no sólo como una alternativa de esparcimiento, sino también como una necesidad vinculada directamente con el bienestar físico y emocional. Luego de meses de encierro, este reencuentro adquirió un sentido vital.
En ese contexto, la industria del turismo no tardó en detectar y capitalizar una demanda inesperada, consecuencia directa del cambio en nuestros hábitos de consumo y entretenimiento. El montañismo y las actividades afines no fueron la excepción. Por el contrario, su crecimiento acelerado dejó al descubierto la ausencia de guías especializados con acreditación, una deuda que venía arrastrando desde tiempo atrás.
Si bien la Secretaría de Turismo federal es la única instancia con atribuciones para autorizar la operación de guías en la materia, a través de la Norma Oficial Mexicana NOM-09 TUR-2002, su alcance se limita al excursionismo y al turismo orientado a la naturaleza.
Al carecer de un estándar de competencias, la normatividad vigente le impide acreditar en la operación de actividades especializadas como alta montaña, cañonismo, espeleísmo, escalada en roca y bicicleta de montaña. A esta limitación institucional, se sumaba la ausencia de un ente capacitador debidamente registrado, lo que profundizaba aún más el vacío existente.
Sin embargo, como advertíamos al inicio de esta entrega, el panorama comienza a cambiar. NAT Center, entidad capacitadora, inscrita legalmente desde 2016, con sede en el estado de Veracruz, anunció esta semana que uno de sus egresados obtuvo la primera acreditación como Guía Especializado en Alta Montaña en nuestro país.
Falta mucho camino por recorrer hacia la profesionalización, sin duda. Pero lograr la primera acreditación oficial representa un avance significativo. Ya no será indispensable salir al extranjero para que nuestras guías obtengan una certificación. En México existe el personal con la capacidad, la experiencia y el compromiso de regular una actividad en la que improvisar puede tener consecuencias fatales.
Actualizar la NOM-09 TUR-2002 parece ser el siguiente paso; exige que todos los involucrados la conozcan, la apliquen y, sólo así, puedan fortalecerla. De lograrse, este 2026 podría marcar un auténtico parteaguas para el montañismo nacional.
Brújula. Ahora que el presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno Bastida, activó jornadas de protección forestal en las inmediaciones del Xinantécatl, conviene recordar que los bosques cumplen una función esencial en la retención de la humedad necesaria para la formación de nieve que, debido a los efectos del cambio climático, cada vez es más escasa, a pesar de que estamos en plena estación invernal. El Nevado de Toluca ve debilitado su histórico atributo de identidad.
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