En una época marcada por el individualismo excesivo y la búsqueda permanente del reconocimiento viral, olvidamos que somos una especie cuyo éxito evolutivo se basó en la solidaridad y la empatía. En ese sentido, a propósito del Día de San Valentín, vale la pena reflexionar sobre valores como el de compartir experiencias, confiar en los demás y cuidarnos entre nosotros para disfrutar del llamado de la montaña.

¿Recuerdan el meme del pingüino solitario que se aleja de su colonia? Provocó tanto asombro como desconcierto. Pero más allá de las explicaciones científicas o las interpretaciones filosóficas, este episodio reveló un sentimiento compartido: nos sentimos más solos y ensimismados, a pesar de vivir en un entorno hiperconectado.

En realidad, la escena original pertenece al documental Encounters at the End of the World, realizado por el cineasta Werner Herzog en 2007, aunque su circulación en las "benditas redes sociales" atrajo infinidad de reacciones.

Por paradójico que resulte, la sociedad que dispone de la mayor cantidad de recursos tecnológicos y de alternativas para su entretenimiento, se percibe cada vez más cansada, aburrida y hasta enferma. Por ello, la montaña aparece como antídoto, ya que se ha convertido en el último refugio de quienes buscamos recuperar la conexión con la naturaleza y compartir la experiencia de los espacios abiertos. No se trata de romantizar, sino de mantener vínculos esenciales.

Ir a su encuentro implica recorrerla en grupo, aunque también podamos hacerlo en solitario. De ahí que muchos se sintieran identificados con el "pingüino nihilista" como también se le denominó. Pero esa lectura puede ser equivocada. En la montaña debe prevalecer la solidaridad, la confianza, la responsabilidad, la humildad, el respeto y la lealtad; es decir, un conjunto de principios que, justo ahora, son la respuesta al protagonismo, la competencia y la propensión a la simulación.

Arriba, en la montaña, no abandonamos a nadie. Si alguien no está en condiciones de seguir, lo acompañamos en su regreso. Nadie padece sed o hambre. Jamás nos pondremos en riesgo ni expondremos a otros al peligro. Aceptamos nuestros propios límites. Respetamos y protegemos a la naturaleza, porque siempre nos ofrece más de lo que buscamos. Cada salida es una celebración a la vida sin fecha específica en el calendario.

Todos estos valores se han mantenido a lo largo del tiempo. Sin embargo, ante la amenaza contemporánea de olvidarlos o distorsionarlos, los agrupamos en un código de ética no sólo para enunciarlos, sino para ponerlos en práctica.

Brújula. Al inicio de este 2026, nos referimos ya a la necesidad de profesionalizar a los guías de montaña. Revisamos también el aspecto de la prevención al visitar espacios naturales. Ahora toca el turno de reconocer la importancia de mantener actualizados a los cuerpos de seguridad; es el caso de la Policía de Alta Montaña y Agreste mexiquense, que recientemente concluyó una capacitación en materia de conservación de áreas naturales protegidas y protección a los paseantes.

Recordemos que el año pasado, este agrupamiento -adscrito a la Secretaría de Seguridad estatal, a cargo de Cristóbal Castañeda Camarillo-, atendió 544 reportes, entre auxilio a personas lesionadas y excursionistas extraviados, así como apoyo para contener incendios forestales.

CITA:

A propósito del Día de San Valentín, vale la pena reflexionar sobre valores como el de compartir experiencias, confiar en los demás y cuidarnos entre nosotros para disfrutar del llamado de la montaña.

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