Emilio Estrada Boyso

Huir hacia adelante

El llamado de la montaña

De acuerdo con los estudios más recientes, el glaciar de Jamapa, ubicado en la cara norte del Pico de Orizaba (5 mil 636 mts), la montaña más alta de nuestro país, se encamina a la desaparición. Es el último que queda en México. En 2018, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México declararon extinto el de Ayoloco, en el Iztaccíhuatl (5 mil 230 metros).

Como un reloj de arena, el derretimiento de estas masas de hielo no se detiene. Tampoco es un fenómeno aislado. En la Sierra Nevada de Güicán, Colombia, el hielo también cede. El caso de Venezuela resulta paradigmático; en 2024 se convirtió en la primera nación del mundo en quedarse sin glaciares. La cuenta regresiva continúa.

Más al sur, las autoridades peruanas del Parque Nacional Huascarán (que abarca gran parte de las 340 mil hectáreas de la Cordillera Blanca) suspendieron la actividad de alta montaña en enero pasado, debido a la inestabilidad que presentaba el terreno: grietas abiertas, huecos en el hielo y la formación de lagunas donde antes había suelo firme.

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El presidente argentino, Javier Milei, impulsó recientemente una reforma legislativa que debilita la protección de las zonas glaciares para incentivar el crecimiento económico mediante la extracción de minerales. Científicos y ambientalistas advierten que esta modificación pone en riesgo las reservas de agua dulce.

El paulatino retroceso de los glaciares en el Everest (8 mil 848 metros) ha obligado a modificar las rutas tradicionales de ascenso, ahora más peligrosas, pero no por ello menos concurridas. Seguimos subiendo. Conquistar el techo del mundo se aleja cada vez más de su sentido original.

Más cerca, en el Nevado de Toluca (4 mil 680 metros), una nevada ocasional es suficiente para detonar la afluencia masiva, sin importar que el acceso se mantenga restringido desde agosto del año pasado. Si bien es cierto que nunca había sido tan accesible -técnicamente-, alcanzar cumbres emblemáticas, también lo es que el daño ambiental ocasionado no tiene precedentes.

Lo que para la mayoría puede parecer exageración o incluso, información falsa o manipulada, para la comunidad científica y quienes subimos a las montañas es evidencia contundente. El paisaje está cambiando y lo hace más rápido de lo que estamos dispuestos a aceptar.

La pregunta es inevitable, tal como lo advirtió la antropóloga y activista Jane Goodall: "Si somos la especie más inteligente del planeta, ¿cómo es posible que lo estemos destruyendo?".

Ya no hay tiempo. Las montañas se transforman. Nosotros seguimos avanzando. Eso también es huir hacia adelante.

Brújula. Este fin de semana, en el pirineo aragonés, en Huesca, al norte de España, inicia un foro de reflexión y debate en el que participan científicos, ambientalistas, especialistas en Derecho y ciudadanos que buscan proteger el Canal Roya, un valle glaciar de alto valor ecológico, que carece de protección legal y está amenazado por proyectos turísticos que ponen en riesgo su conservación. Una iniciativa similar podría servir de referencia ante la situación del Nevado de Toluca.

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