Aunque las grandes cordilleras del planeta se formaron hace millones de años y están separadas por miles de kilómetros, actualmente comparten un desafío común: el cambio climático acelera el retroceso de sus glaciares, modifica los ecosistemas, así como las condiciones para la práctica del montañismo.
Los Alpes europeos representan el caso mejor documentado. En los Andes sudamericanos este proceso avanza a una velocidad preocupante. En Asia, el fenómeno ya no se limita al Himalaya, sino también al Karakórum, que comienza a perder la estabilidad glaciar que durante años lo distinguió, una condición asociada con mayores nevadas invernales y veranos relativamente frescos.
La evidencia científica y las observaciones de guías y expedicionarios reportan glaciares con más grietas, lagunas de deshielo, una mayor pérdida de hielo y un incremento de desprendimientos de roca, lo que obliga a modificar rutas y reduce los periodos seguros para ascender.
El Karakórum forma parte del llamado "Tercer Polo", una de las mayores reservas de agua dulce fuera de las regiones polares, de la que dependen millones de personas para el abastecimiento de agua, la agricultura y la generación de energía.
En América Latina, el cambio climático ya está transformando la cordillera de los Andes de forma similar a lo que comienza a ocurrir en el Karakórum, aunque con efectos más avanzados, ya que han perdido alrededor del 42 por ciento de su superficie glaciar desde 1990.
México tampoco es la excepción. Los glaciares del Iztaccíhuatl prácticamente desaparecieron y el Popocatépetl perdió sus hielos permanentes debido a la combinación del calentamiento global y la actividad volcánica. En el Pico de Orizaba sobrevive nuestro último glaciar: el Jamapa, que, según diversos estudios, podría extinguirse en los próximos años.
Así, mientras el Karakórum comienza a perder la estabilidad glaciar que durante años lo distinguió, los Andes muestran un proceso ya avanzado y nuestro país anticipa el escenario al que podrían enfrentarse otras montañas del mundo.
Durante siglos, los glaciares de estas cordilleras sostuvieron ecosistemas, abastecieron de agua a millones de personas y acompañaron algunas de las mayores hazañas del montañismo. Hoy, el tiempo corre en sentido contrario: los glaciares están en retirada.
Brújula. La princesa de Gales, Catherine, completó el National Three Peaks Challenge, uno de los desafíos de montaña más conocidos del Reino Unido. El reto consiste en ascender, en un plazo menor de 24 horas, las cumbres más altas de Escocia, Inglaterra y Gales: Ben Nevis (1.345 m), Scafell Pike (978 m) e Yr Wyddfa (Snowdon) (1.085 m), combinando las ascensiones con los traslados por carretera entre cada montaña.
La travesía tuvo un propósito benéfico: recaudar fondos para el Royal Marsden Cancer Charity, institución vinculada al hospital donde recibió tratamiento oncológico.
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