La mejor temporada para intentar subir al Everest (8 mil 848 mts) se avecina. Desde marzo, grupos especializados comienzan a equipar las rutas en el glaciar del Khumbu, la vía más utilizada para iniciar el ascenso. Las empresas internacionales dedicadas al turismo de montaña se alistan para ocupar sus espacios en el campamento base, ubicado a más de 5 mil metros de altitud.

Nepal anunció recientemente una serie de disposiciones para regular el acceso, entre ellas comprobar haber escalado cimas mayores de 7 mil metros, así como un incremento en el costo del permiso: 15 mil dólares estadounidenses (poco más de 260 mil pesos mexicanos). Lo cierto es que la cumbre más alta del planeta seguirá sometida a un modelo de explotación que la sitúa al borde del colapso.

El fenómeno de masificación preocupa cada vez más. El año pasado, el gobierno nepalí otorgó 468 autorizaciones. Al aumentar la presencia humana también crece la exposición al riesgo y a los accidentes. El uso de helicópteros y de servicios médicos en campamentos de altura ha modificado drásticamente la experiencia, alejándola del ideal clásico de autosuficiencia.

Debemos reconocer que el coloso del Himalaya se ha convertido en una industria. No basta con elevar el precio del permiso, ya que la demanda se mantiene; conquistarlo se transformó en un "deporte" sólo para quienes pueden pagarlo. Si bien el flujo económico da sustento a las comunidades locales también es cierto que se prioriza el aspecto comercial.

Anunciar la implementación de medidas ambientales más estrictas, después de que se han acumulado cerca de 50 toneladas de residuos -cada expedicionario deja entre 8 y 12 kilos de desechos-, parece una reacción tardía más que una acción preventiva.

Además, los efectos del cambio climático impactan ya en el Everest. Un ejemplo concreto es el estado del glaciar de Khumbu, donde el deterioro, el retroceso y la inestabilidad del hielo en áreas clave han obligado a buscar rutas alternas que redefinen las condiciones de seguridad.

Los cambios son tan profundos que la montaña que se escalaba hace una década ya no es la misma. A quienes se preguntan por qué sigue cerrado el Nevado de Toluca (4 mil 680 mts), esta reflexión ofrece una clave: el futuro del emblemático Xinantécatl también está en juego. ¿Habrá tiempo y voluntad antes de que sea irreversible?

Brújula. A punto de iniciar el periodo vacacional de Semana Santa, la Protectora de Bosques del Gobierno del Estado de México exhorta a los paseantes a evitar prender fogatas en áreas naturales, así como a quienes participan en peregrinaciones a centros religiosos a extremar precauciones con el uso de pirotecnia, a fin de prevenir incendios forestales.

Lo anterior, debido a que en esta época del año se incrementa el riesgo de siniestros por la sequedad del ambiente y las altas temperaturas previstas para los próximos días. En caso de detectar humo o cualquier situación que represente un riesgo de incendio, se recomienda mantener la distancia y reportarlo de inmediato al Teléfono Rojo de Probosque: 800 590 1700 o al número nacional de emergencias 911.

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