Esta semana, el llamado de la montaña se une al merecido homenaje que recibieron los 313 brigadistas de la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), responsables de una labor titánica: prevenir y combatir incendios, así como vigilar cerca de un millón 100 mil hectáreas de superficie forestal, que abarcan aproximadamente 48 por ciento del territorio mexiquense.
Su encomienda incluye salvaguardar 90 áreas naturales protegidas -somos la entidad federativa con el mayor número de ellas en el país-, entre las cuales se encuentra el Nevado de Toluca y el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatepétl; éste último un volcán activo que también representa un asunto vital, en materia de protección civil.
En otras palabras, nos referimos a tres de las cinco montañas más altas de México. De ese tamaño es la responsabilidad de este organismo público descentralizado, creado en 1990 y sectorizado a la Secretaría del Campo desde septiembre de 2020, que logró disminuir casi en 40 por ciento los incendios forestales el año pasado.
Por ello, en el marco del Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales, el director general de Probosque, Alejandro Sánchez Vélez, encabezó el pase de lista de los "dragones" que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber: Leonardo Rodríguez Ordoñez, Juan Díaz de Jesús, Máximo Marín Valdez y Santiago García Morales; seguido del toque de silencio en honor a su legado.
De acuerdo con el Concentrado Nacional de Incendios Forestales, hasta el 24 de abril de este año, se habían registrado 3 mil 118 siniestros a nivel nacional, con un saldo de 182 mil 770 hectáreas afectadas; en el caso específico del Estado de México, si bien ocupa el primer lugar en cuanto al número de conflagraciones, con 405, por superficie dañada se ubica en el sitio 12, con apenas 4 mil 400 hectáreas.
Lo anterior refleja la capacidad operativa de Probosque al frente del Comité Estatal de Manejo del Fuego, cuya misión es planear, ejecutar y evaluar las estrategias para la prevención, detección y combate de incendios forestales, a través de la participación conjunta de dependencias de los tres órdenes de gobierno, así como de brigadas municipales, ejidales y comunitarias, como parte de la visión ambiental impulsada por la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez.
Porque semejante desafío no solamente compromete a las autoridades a cumplir cabalmente con sus funciones, sino también a la ciudadanía. Particularmente, cuando sabemos que el 90 por ciento de los incendios forestales derivan de actividades humanas: rupturas de líneas eléctricas, quemas agropecuarias no controladas, fogatas de excursionistas, incineración de basura e incluso conflictos entre comunidades.
Bajo el lema: "prevenir es mejor que combatir", recordemos que cada incendio provocado, cada omisión institucional y cada gesto de apatía atentan contra nuestros bosques, que son la última barrera natural frente a la crisis climática.
Brújula. El reciente enfrentamiento entre elementos de la Guardia Nacional y presuntos talamontes en el municipio de Ocuilan revela a otro de los "jinetes del apocalipsis": la tala clandestina. Un fenómeno que trasciende la pérdida forestal, ya que implica debilitamiento institucional y control territorial ejercido por grupos delictivos que aumentan la violencia y la inseguridad.
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