El gobierno de Nepal propuso recientemente reconocer seis nuevas montañas de más de ocho mil metros, lo cual ha reavivado uno de los debates más importantes del montañismo contemporáneo. Lejos de generar consenso, la iniciativa fue recibida con escepticismo por parte de la prensa especializada, geógrafos y especialistas en himalayismo.
Las seis elevaciones que se promueven corresponden a cumbres secundarias de macizos ya conocidos: tres en el Kangchenjunga (8 mil 586 m), dos en el Lhotse (8 mil 516 m) y una en el Broad Peak (8 mil 051 m). Todas ellas cartografiadas desde hace décadas.
El principal argumento técnico gira en torno a la prominencia topográfica, es decir, el desnivel que la separa de la montaña principal, un criterio utilizado internacionalmente para determinar si una cumbre posee independencia geográfica suficiente para ser considerada una montaña distinta.
Por tanto, si la altitud fuese el único criterio, numerosas cumbres secundarias del Himalaya podrían aspirar al mismo reconocimiento, alterando el concepto tradicional de montaña independiente.
Si bien estas elevaciones superan los 8 mil metros de altitud, la mayoría no cumple con los criterios de prominencia establecidos, por lo que se les sigue considerando parte del macizo principal y no una cima con identidad propia.
Hasta ahora, la referencia histórica de los catorce ochomiles, vigente desde mediados del siglo XX, se mantiene sin cambios y continúa siendo el estándar aceptado por la comunidad montañista.
Algunos especialistas han señalado que la iniciativa responde, al menos en parte, a una estrategia para impulsar la industria del turismo de alta montaña, ya que el gobierno nepalí ha planteado que la incorporación de nuevas cumbres permitiría diversificar la oferta de expediciones, reducir la presión sobre el Everest (8 mil 848 m) e impulsar el desarrollo económico de regiones menos visitadas.
Sin embargo, habría que considerar que una eventual ampliación de la histórica lista podría redefinir uno de los retos más emblemáticos del alpinismo moderno, que consiste en ascender las catorce montañas de más de ocho mil metros, logro alcanzado por primera vez en 1986 por el legendario Reinhold Messner.
Más que una discusión cartográfica, el debate abre una cuestión de fondo: ¿los grandes referentes del himalayismo deben definirse exclusivamente por criterios científicos o también por intereses económicos?
Brújula. Un año después de la desaparición de la joven Ana Amelí García en el Ajusco, su paradero continúa sin conocerse y su familia exigen que se esclarezca el caso.
Esta situación obliga a revisar el tema de la seguridad en nuestras montañas, la eficacia de los procedimientos de búsqueda, la coordinación entre autoridades, cuerpos de rescate y grupos de voluntarios, así como la necesidad de reforzar las medidas preventivas para senderistas y excursionistas.
La montaña debe ser un espacio de libertad y de contacto con la naturaleza, donde las instituciones sean capaces de responder ante la emergencia con protocolos eficaces, sin renunciar a la responsabilidad individual de quienes las recorren para evitar desenlaces trágicos.
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