Emilio Estrada Boyso

Cuando cambia el riesgo

El llamado de la montaña

El peligro en la montaña siempre ha existido; lo que se ha modificado es la velocidad con la que se presenta y las responsabilidades que plantea, tanto individuales como institucionales. La crisis climática acelera el retroceso de los glaciares, altera los ecosistemas y trastoca las condiciones bajo las cuales se practica el montañismo.

La semana pasada, en el Mont Blanc, la cumbre más alta de los Alpes, las autoridades ordenaron el cierre de los refugios de Tête Rousse y Goûter debido al riesgo de desprendimientos de roca, en medio de altas temperaturas y sequía.

Se ha determinado que el calentamiento global afecta el permafrost, que es el suelo o la roca que permanecen congelados durante largos períodos; cuando esa capa se degrada, disminuye la estabilidad del terreno y aumenta precisamente la posibilidad de fracturas y desprendimientos.

Newsletter
Recibe en tu correo las noticias más destacadas para viajar, trabajar y vivir en EU

En ese contexto, un grupo de alpinistas solicitó ser evacuado. Las autoridades, sin embargo, determinaron que no existía una emergencia inmediata que justificara utilizar gratuitamente medios públicos de rescate.

Algunos descendieron a pie y otros recurrieron a un helicóptero privado, con un costo reportado de 95 euros por persona. El episodio abrió una discusión necesaria: hasta dónde llega la responsabilidad de quienes deciden internarse en la montaña y cuándo corresponde activar protocolos para auxiliarlos. El peligro no nació con el cambio climático, pero las condiciones bajo las cuales se enfrenta sí.

En México, la discusión se desplaza del cierre preventivo al costo humano y operativo de los rescates. En febrero del año pasado, Protección Civil de Nuevo León pidió al Congreso local analizar mecanismos de regulación y sanciones ante los frecuentes rescates de senderistas. La dependencia señaló como factores recurrentes: falta de experiencia, desconocimiento de las rutas y deficiencias en el equipamiento.

Entrar a la montaña exige preparación física y técnica, conocer las rutas y tener capacidad para aceptar los propios límites. Pero esa responsabilidad no termina en el excursionista. También corresponde a las instituciones anticipar escenarios de peligro, informar, ordenar accesos y actuar antes de que se presente una emergencia.

En el caso del Estado de México existe una respuesta orientada a prevenir antes que rescatar. De acuerdo con información del Grupo Relámpagos, del 10 de agosto de 2025 al 10 de agosto de 2026 se realizaron 48 sobrevuelos de prevención alrededor del cráter del Nevado de Toluca, en apoyo de operativos para inhibir accesos irregulares y detectar situaciones de riesgo.

La responsabilidad comienza antes del ascenso: informarse, prepararse, atender restricciones, llevar el equipo adecuado y saber cuándo las condiciones exigen desistir. En tiempos de cambio climático, conocer la montaña ya no basta; debemos entender cómo está cambiando. Y cuando el riesgo se redefine, también debe cambiar nuestra manera de ascender.

Síguenos en nuestras redes sociales:

Instagram: , Facebook: y X:

Te recomendamos