El Programa para la Implementación de Energías Limpias y Renovables en edificios públicos del Estado de México es una señal de que la transición energética ya no puede limitarse al discurso, sobre todo cuando la entidad ocupa el segundo lugar nacional en consumo eléctrico. Fijar la meta de que mil 221 inmuebles alcancen un 75 por ciento de aprovechamiento racional de recursos implica asumir que el sector público debe predicar con el ejemplo en eficiencia y reducción de emisiones. No obstante, el reto será presupuestal y operativo: modernizar infraestructura eléctrica bajo criterios de viabilidad técnica y económica exige planeación fina, supervisión constante y métricas claras de impacto. Si el programa logra traducirse en ahorros medibles y menor huella ambiental, podrá convertirse en modelo replicable.

Prevenir también es gobernar

La propuesta del PVEM para incentivar el acceso a gimnasios y actividades deportivas abre una conversación necesaria sobre la importancia de prevenir antes que curar. Que el coordinador parlamentario, José Couttolenc Buentello, impulse una armonización local de la iniciativa federal refleja una visión que apuesta por fomentar hábitos saludables desde la política pública. En un estado donde las enfermedades crónicas representan un desafío constante para las familias y el sistema de salud, facilitar el acceso al ejercicio puede ser una medida positiva si se diseña con enfoque incluyente. La clave estará en que el incentivo alcance a distintos sectores sociales y se complemente con espacios públicos adecuados y campañas de concientización, para que la activación física deje de ser un privilegio y se convierta en una práctica cotidiana al alcance de más mexiquenses.

José Alberto Couttolenc Buentello. Foto: Especial
José Alberto Couttolenc Buentello. Foto: Especial

Obra pública con impacto real

El avance del programa de pavimentación en el primer año de gestión de Ricardo Moreno ofrece un indicador tangible de política pública orientada a resultados: casi 14 mil metros intervenidos en 20 delegaciones no sólo representan cifras, sino conectividad, seguridad y competitividad urbana. Priorizar zonas con rezago histórico y articular rutas escolares, industriales y de transporte revela una lógica de planeación que entiende la movilidad como eje de desarrollo. Sin embargo, el verdadero desafío será sostener el ritmo, garantizar calidad en materiales y asegurar mantenimiento preventivo para que la inversión no se diluya con el tiempo. Pavimentar no es únicamente cubrir baches; es cerrar brechas territoriales y enviar el mensaje de que la infraestructura básica también es una forma de justicia urbana.

Ricardo Moreno Bastida. Foto Especial
Ricardo Moreno Bastida. Foto Especial

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