La demolición ilegal de un inmueble con valor histórico en el corazón de Santiago Tianguistenco exhibe una problemática recurrente: la fragilidad del patrimonio frente a intereses particulares y la falta de corresponsabilidad social para preservarlo. Más allá del daño material, la pérdida de una casa del siglo XVIII registrada ante el INAH implica una ruptura con la memoria colectiva y con la identidad local. En este contexto, la postura firme de la presidenta municipal Erika Olea de la Torre, al advertir que no habrá tolerancia ni excepciones y que se procederá legalmente contra los responsables, marca un mensaje político necesario: el patrimonio no es negociable. El reto, sin embargo, va más allá de la sanción; exige fortalecer la vigilancia, la prevención y la conciencia ciudadana para que la protección del legado histórico no dependa de reacciones tardías, sino de una política pública constante.

Rehabilitar más que embellecer
La intervención del Periférico Norte llega en un momento crítico, cuando las lluvias han evidenciado que la principal vialidad del Valle de México opera con una infraestructura rebasada y vulnerable. Más allá del reencarpetamiento o el embellecimiento urbano, el verdadero desafío está en resolver un problema histórico de drenaje y manejo de escurrimientos que afecta de manera recurrente a automovilistas y peatones. En ese contexto, las declaraciones del presidente municipal de Cuautitlán Izcalli, Daniel Serrano, apuntan a una lectura más amplia del problema: décadas de crecimiento urbano desordenado sin una actualización paralela de la infraestructura hidrosanitaria. La inversión anunciada solo será justificable si logra prevenir las anegaciones, recuperar el espacio público y mejorar la seguridad.

Tradición que une
La Feria del Atole y el Tamal Neza 2026 dejó claro que las tradiciones gastronómicas siguen siendo un punto de encuentro para la comunidad y un motor para la economía local. Durante varios días, la explanada municipal se transformó en un espacio de convivencia donde el sabor, la memoria y la identidad se compartieron en torno al maíz y sus múltiples formas. La visión del alcalde Adolfo Cerqueda Rebollo de impulsar este tipo de eventos permitió que familias productoras tuvieran un escaparate directo para su trabajo artesanal, al tiempo que se fortaleció una costumbre profundamente arraigada como el Día de la Candelaria. Más allá de la variedad de tamales y atoles, la feria reflejó el valor de lo local y la capacidad de Nezahualcóyotl para celebrar sus tradiciones como parte de su vida cotidiana y su orgullo colectivo.

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