La recolección de árboles de Navidad en Atizapán de Zaragoza revela una visión de gobierno que apuesta por la prevención antes que por la reacción. Como advirtió Héctor Elorriaga Mejía, coordinador de Protección Civil, Bomberos y Medio Ambiente, mantener estos árboles dentro de las viviendas cuando ya están secos no es un detalle menor, sino un riesgo real de incendio que suele ignorarse año con año. Al habilitar centros de acopio y destinar los residuos a la elaboración de composta, la administración municipal combina seguridad, orden urbano y responsabilidad ambiental. Sin embargo, el éxito de la estrategia no dependerá sólo de la logística oficial, sino de que la ciudadanía asuma que pequeñas acciones, como disponer correctamente un árbol, también forman parte de la protección colectiva y del cuidado del espacio público.
La consolidación del Fideicomiso de Movilidad para modos no motorizados en el Estado de México marca un avance institucional relevante en una entidad donde la movilidad activa ha sido, durante años, más discurso que política pública efectiva. Que por primera vez se formalice un instrumento financiero con más de 100 millones de pesos para ciclovías, cruces seguros y protección al peatón corrige una omisión histórica señalada incluso por los órganos de fiscalización. No obstante, el anuncio plantea un desafío central: que la distribución de los recursos y la priorización territorial realmente respondan a criterios de seguridad vial y justicia social, y no a decisiones coyunturales. La consulta pública abre la puerta a la participación ciudadana, pero será en la ejecución, y en la reducción tangible de atropellamientos y riesgos, donde este fideicomiso deberá demostrar que puede transformar la movilidad cotidiana y no quedarse sólo como un logro administrativo.
El reforzamiento de las supervises sanitarias en rastros municipales del Estado de México responde a una lógica preventiva que suele activarse sólo cuando el riesgo ya está en la conversación pública. La advertencia y el llamado a la calma realizados por la secretaria de Salud, Macarena Montoya Olvera, son pertinentes en un contexto donde la desinformación puede generar alarma innecesaria, pero también evidencian la fragilidad histórica de los controles en la cadena cárnica. Si bien no hay registros de afectaciones por el gusano barrenador en la entidad, la intensificación de inspecciones y capacitación del personal debe asumirse como una política permanente y no coyuntural. La protección a la salud pública no puede depender de episodios de riesgo, sino de una vigilancia constante que garantice confianza en los productos que llegan diariamente a la mesa de los mexiquenses.
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