Dos días de descanso por 40 horas laborales, no es mala idea

La reducción de la jornada laboral semanal a 40 horas semanales no es una mala idea, pero además ya es una discusión que en México se ha postergado por muchos años. La reciente aprobación en el Senado de la iniciativa, impulsada por Movimiento Ciudadano, coloca el tema nuevamente en el centro del debate. Es claro que para trabajo digno debe darse también descanso digno. Cinco días laborales por dos de descanso es un estándar cada vez más común en economías desarrolladas. ¿Por qué no hacerlo? Es bienestar para la población.

Movimiento Ciudadano ha insistido en esta reforma desde 2016, cuando propuso modificar el artículo 123 constitucional. En 2023 logró que la propuesta avanzara en comisiones, aunque sin el reconocimiento explícito de los dos días de descanso, lo que dejó el proyecto incompleto. En 2024 volvió a presentarse, y ahora finalmente logra avanzar, aunque todavía con ajustes pendientes.

La campaña nacional emprendida esta semana por el Movimiento Naranja, con la pinta de bardas bajo el lema “40 horas ¡Ahora! Con 2 días de descanso”, parece que busca la presión social. En el Estado de México, Juana Bonilla, Juan Zepeda y Ruth Salinas encabezaron las pintas para posicionar el mensaje. La estrategia es clara, pasionaria esta demanda, que posiciona también a MC.

En Europa ya se maneja

Quienes critican la propuesta, suelen advertir impactos negativos en la competitividad. Hay resistencia de empresarios, pero también de otros partidos porque dicen que no funcionará. Sin embargo, la experiencia internacional prueba que sí. Francia, desde el año 2000, tiene la semana laboral de 35 horas; Alemania en muchos sectores estableció las jornadas efectivas cercanas a las 40 horas con altos niveles de productividad. España conserva el límite de 40 horas y actualmente discute reducirlo a 37.5; en Países Bajos el promedio real de horas trabajadas es uno de los más bajos de Europa, mientras que Islandia experimentó con semanas laborales más cortas con resultados positivos en bienestar y rendimiento. Es decir, hay evidencia que reducir horas no significa producir menos, sino producir mejor.

México, en contraste, figura entre los países de la OCDE donde más horas se trabajan al año. Sin embargo, esa intensidad no se traduce en mayores niveles de ingreso o productividad proporcional. Hay desgaste físico y emocional, deterioro de la vida familiar y problemas de salud mental que son costos que no aparecen en los balances empresariales, pero sí en la vida de millones de trabajadores. Reducir la jornada una política de salud pública.

Descansar es necesario y también es productividad

Además, la propuesta de dos días obligatorios de descanso reconoce un principio básico, que es el hecho de que el tiempo libre no es lujo, es un derecho. El descanso de 48 horas permite verdadera recuperación, convivencia familiar y participación social. Hay que tener claro que la mayoría de la fuerza laboral vive al día y necesita cambios. Los necesita en verdad.

La discusión ahora va a los congresos locales y, no nos olvidemos, llega también a medios de comunicación. Movimiento Ciudadano apuesta a que la presión social complete lo que el proceso legislativo dejó a medias, que no sea un día, sino dos.

CITA:

Es claro que para trabajo digno debe darse también descanso digno.

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