Cuando uno cree que lo ha visto todo, siempre existen nuevas modas juveniles, tendencias sociales, como la que hemos estado viendo en las últimas semanas: los therian, quienes pasaron de ser desconocidos a ser tendencia en redes sociales, debates legislativos y convocatorias públicas en México, así como en otros países.
Aunque su origen se remonta a los primeros foros de internet de los años noventa, el fenómeno quedó relegado durante muchos años, en parte porque no existían las redes sociales como hoy los conocemos, gracias al papel de los algoritmos de Tik Tok, YouTube, Instagram y Facebook, esta comunidad encontró rápidamente una amplificación del movimiento. Así, se generó una construcción digital de este fenómeno social que se viralizó y abrió una fuerte polémica sobre la identidad de la juventud y la salud mental de estos adolescentes y jóvenes que están en proceso de la construcción de su identidad, aunque también se han dado casos de personas adultas.
Estas personas afirman tener una identificación psicológica o espiritual con un animal (perro, gato, coyote), se identifican mediante el uso de máscaras, colas u orejas, disfrazándose del animal al que dicen tener esta conexión, pero no sólo eso, también su comportamiento y conductas están relacionadas con el animal al que dicen se identifican, incluso algunos practican movimientos cuadrúpedos, es decir, no solo es creer que son físicamente animales, sino que deben asumirlo como parte de su identidad personal.
Especialistas en psicología social señalan que estas comunidades funcionan como espacios de pertenencia similares al de los cosplay o los fandoms, es decir, está ligado a la etapa de búsqueda del “yo”, por lo que no se ha catalogado este fenómeno como un trastorno mental, aunque el debate público lo relaciona con problemas psiquiátricos.
En México fue tanta la viralización de los Therian, que surgieron las convocatorias en diversos espacios universitarios como la UNAM y la UAEMéx, en donde se les dio la apertura para generar reuniones presenciales en algunos parques y espacios públicos la ciudades como León, Torreón, Monterrey, Guadalajara, entre otras; sin embargo, no tuvieron tanto éxito por parte de estos jóvenes, ya que algunas reuniones se cancelaron y otros tuvieron pocos asistentes reales y mucha presencia de espectadores quienes sí se dieron cita gracias a la curiosidad y al morbo que genera este movimiento.
Al final del día este fenómeno digital, aparentemente momentáneo, abrió un debate más amplio sobre el bullying, la tolerancia y la libertad de expresión. Sin embargo, también abrió paso al escarnio social y al pánico moral.
Este fenómeno no documentado mediante un censo oficial, no está organizado, por lo tanto, refleja que solo tienen presencia en redes que, en espacio físicos, así como la reacción social ante lo diferente y la amplificación de la conversación digital, que es más preocupante que el fenómeno mismo.
Entonces, el debate principal no es sobre los Therian y tampoco se trata de animales, disfraces o tendencias en redes sociales, sino que es algo más profundo, es la forma en la que la sociedad reacciona ante hechos que no entiende o no alcanza a comprender y que en lugar de burlarse de ellos, los jóvenes requieren atención, es decir, necesitan acompañamiento y orientación de forma urgente.
CITA:
En México fue tanta la viralización de los Therian, que surgieron las convocatorias en diversos espacios.
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