El manejo de residuos sólidos urbanos en el Estado de México representa un desafío ambiental y social de gran magnitud, pues de acuerdo con datos del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de Residuos Sólidos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la población mexiquense genera aproximadamente 16 mil 130 toneladas de basura al día.
Esa cantidad equivale al 14 por ciento del total de desechos generados en el país, el Estado de México se sitúa como una de las entidades que más residuos produce en la República Mexicana; por lo cual es necesario impulsar acciones innovadoras que incentiven la participación ciudadana en el reciclaje y promover una cultura ambiental responsable.
En este contexto, hace unos días presenté ante el pleno del Congreso Local del Estado de México una iniciativa de Ley, con el objeto de regular la instalación, operación y funcionamiento de máquinas recicladoras en las estaciones de los sistemas de transporte público masivo que operen en el Estado de México.
La propuesta también busca establecer un sistema de incentivos canjeables por beneficios de transporte público u otros estímulos autorizados, a fin de fomentar el reciclaje, la reducción de residuos y la movilidad sustentable.
La promoción de mecanismos de incentivo ciudadano por reciclaje se presenta como una herramienta innovadora que puede transformar hábitos cotidianos en acciones ambientales de alto impacto, alineada con los principios de la economía circular y la sustentabilidad urbana.
Distintas experiencias a nivel internacional han demostrado que el reciclaje con incentivos tangibles y vinculados a servicios públicos como el transporte puede mejorar significativamente la participación ciudadana, como ocurrió en Medellín, donde el sistema de transporte masivo implementó la iniciativa “Recarga Verde”, mediante la cual los usuarios pueden intercambiar envases reciclables como PET, vidrio o aluminio por recargas de saldo en su tarjeta de transporte.
En Sydney y otras zonas del estado de Nueva Gales del Sur, en Australia, se ha implementado la iniciativa denominada “Envirobank”, un programa de reciclaje basado en máquinas automáticas de devolución de envases que permiten a las personas depositar botellas de plástico, latas de aluminio y envases de vidrio, a cambio de un incentivo económico, o créditos intercambiables que pueden utilizarse para abonar servicios como el transporte público u obtener recompensas similares.
Con la iniciativa que presenté hace unos días en la Legislatura del Estado de México se busca:
Promover la separación en origen y el reciclaje efectivo de materiales valorizables.
Disminuir la cantidad de residuos que llegan a rellenos sanitarios o al medio ambiente.
Integrar la gestión de residuos con la política de movilidad sustentable.
Establecer la obligación legal de instalar máquinas recicladoras automatizadas en estaciones del transporte público masivo del Estado de México.
Incentivar el reciclaje mediante la asignación de puntos o saldo a la tarjeta de transporte.
Integrar la política ambiental con la política de movilidad.
Garantizar la permanencia del programa más allá de periodos gubernamentales.
Actualmente, el Código para la Biodiversidad del Estado de México establece la obligación del Estado de prevenir y controlar la contaminación, así como de promover el aprovechamiento sustentable de los residuos, mientras la Ley de Movilidad del Estado de México reconoce la movilidad como un derecho y faculta a la Secretaría de Movilidad a coordinar acciones que mejoren la calidad, sostenibilidad y eficiencia del transporte.
Por ello, mi propuesta está encaminada a apoyar en la disminución de residuos como plástico, vidrio, aluminio, a reciclarlos, a través de las máquinas que se instalarían y a generar conciencia entre la población.
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