Amalia Pulido

La democracia no se pausa

Tollocan 944

Hace unos días, en el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) aprobamos cómo se administrarán los poco más de mil 760 millones de pesos asignados por el Congreso local para fomentar la democracia mexiquense en 2026. Pero importa poner este dato en contexto: no es lo mismo el "presupuesto del instituto" y el dinero con el que realmente opera.

Nuestro sistema parte de la decisión de financiar a los partidos políticos con recursos públicos para reducir el peso de intereses privados en lo público. Por eso, casi 6 de cada 10 pesos del presupuesto (58 por ciento) del IEEM va a directamente a su financiamiento.

Esta distinción no es menor. En realidad, la porción que corresponde al IEEM respecto del total asignado es la menor desde 2014. Esto coloca al Instituto en un escenario de planeación particularmente exigente, pues sin comprometer calidad ni integridad, estaremos operando dentro de un margen presupuestal estrecho.

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Y aunque el 2026 está marcado como un año sin comicios locales, la ausencia de casillas no es una pausa administrativa. Si sólo entendemos la democracia en términos de urnas y votos, el entramado institucional y jurídico que garantiza jornadas competitivas, imparciales e inclusivas queda invisibilizado y debilitado.

Además, éste no es un año cualquiera. Por el contrario, es el año de los preparativos de la elección más grande en la historia del Estado de México. Por primera vez, además de los cargos federales, la ciudadanía votará por diputaciones locales, ayuntamientos y Poder Judicial mexiquense. Es una combinación inédita que exige coordinación, logística, previsión normativa, capacidad operativa y condiciones de seguridad.

La reforma constitucional de 2014 concibió a los Organismos Públicos Locales Electorales como instituciones de trabajo continuo, pues una elección no se organiza con prisa ni se construye en los últimos meses. En realidad, la integridad se construye mucho antes de que la ciudadanía marque sus boletas. Tres frentes ilustran por qué.

Primero, la educación cívica. Parte del gasto se orientará a promoción de cultura democrática, actividades académicas y una mejor divulgación institucional. Sin una estrategia sostenida la planeación es estéril, lo que está en juego es participación informada, comprensión de derechos y confianza en las reglas.

Segundo, el factor humano. La Organización de los Estados Americanos ha destacado que los organismos electorales son instancias especializadas que deben de contar con personal calificado y profesional. Detrás de toda democracia hay personas y capacidades técnicas que requieren de actualización constante y mejora continua de herramientas de gestión. Esto permite que lo electoral funcione incluso cuando más presión recibe.

Tercero, la infraestructura tecnológica. Este año trabajaremos en mejorar más de 65 sistemas: perfeccionaremos el registro de candidaturas, cómputos y PREP, y desarrollaremos nuevas soluciones para garantizar la información oportuna, precisa y accesible. La transparencia del IEEM se sostiene con procesos y tecnología que resistan el escrutinio.

Sin embargo, con el ajuste presupuestal se aplicaron medidas de racionalidad y contención que dejaron fuera previsiones que habrían hecho más eficiente la preparación del proceso electoral local 2027: compra de materiales, instalación de Órganos Desconcentrados y otros rubros clave.

En años no electorales, el instituto no está en pausa. Con planeación, profesionalización y reglas claras, la democracia se sostiene antes y después de la jornada. Este año será decisivo para que, en 2027, la voluntad ciudadana se exprese con garantías y se traduzca en gobiernos y poderes locales legítimos.

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